Durante muchos, muchos años, quise a una persona a la cual nunca imaginé en un inicio lo que podría llegar a ser y por lo mismo a significar en mi vida, y no solo de la mejor de las maneras... Pero eso lo descubriría demasiado tarde...
La lluvia, siempre ha sido para mí un evento maravilloso y una buena razón para ponerse alegre, abrigarse y salir a pasear; pero conforme transcurrían los años, ese aire fresco se comenzaba a poner cada vez más denso, más gris, frío, lúgubre y uno cae en la tierna necesidad de no solo estar al lado de alguien para hacerse compañía, sino más que nada, en la necesidad de compartir todas esas sensaciones e imágenes que al final terminan transformándose en amor y, entonces, el ciclo está cerrado.
Fué a mediados del año 2004 cuando a esta persona de la que les hablo, recién comenzaba a echarla de menos y a desearle en cada uno de estos húmedos eventos y fué ahí donde supe de la importancia de su ser en mi vida y cómo poco a poco se iba convirtiendo en parte importante de todo lo que me rodeaba.
Tuvimos mucho tiempo, para los acercamientos y alejamientos, para el terrible encanto de los desencuentros. Yo siempre intenté explicarme (y miren si soy muy torpe cuando se trata de hacerlo) sobre todas estas sensaciones y deseos refiriéndome a la lluvia como el "Evento maravilloso como desfortunado". Él siempre me decía que "Algún día nos lo terminaremos de contar todo", mientras yo sabía que jamás me entendía mientras solo daba vueltas al asunto y se muy bien ahora que si algún día hubiese llegado el día tan esperado de los cuentos, aún así, jamás me hubiese entendido.
Entonces escribí una pequeña canción, un folk en inglés, para la espera que entonces sería casi eterna...
Tuvo que pasar tiempo para encontrar a la persona más que correcta, perfecta, que pudiera comprenderlo. Y eso lo supe apenas un Sábado aún muy cercano. Lo recuerdo perfectamente...
Era ya muy tarde por la noche al encontrarnos de vuelta después de haber salido a cenar, que comenzó repentinamente a llover muy fuerte, y aunque a mi no me importa empaparme en lo absoluto (se que a él tampoco), nos echamos a correr para llegar a "casa" sanos y salvos. Él se fué a secar, mientras yo apenas me quitaba la blusa, me fuí a abrir el ventanal. Era una noche hermosa, de viento frío y tormenta tranquila, el agua alcanzaba a salpicar mis pies descalzos y a rociar gentilmente mi rostro... Él se me acercó por detrás, me abrazó y me dijo que fuera a secarme o me enfermaría.
Y ahí lo supe.
Y le hablé sobre ese evento tan Maravilloso y de cómo finalmente dejaba de ser desafortunado porque ya no me encontraba sola.
Y ambos recordamos que era una noche igual la primera vez que nos vimos.
Y por primera vez en mucho, mucho tiempo, todo era feliz.
Y las imágenes, el aroma y el sabor de sus labios, terminaban transformándose en amor y, el ciclo, estaba cerrado.
"Por favor, no lluevas esta tarde
Porque él no vendrá.
Espera un poco más
Hasta estar con él por todos tus caminos
Esta tarde no lluevas,
Sería acaso la primera vez?
Por favor, no lluevas y no llores(...)"
Skypilot 2004*
Nunca sabríamos que esa noche sería la última.
Hoy confieso tener un poco de miedo al aceptar que todas esas canciones que escribí durante los últimos años, no solo expresan lo que sentía yo entonces, sino tambien serían augurios de toda una serie de futuros eventos desafortunados que se desarrollan ahora y los que aún están por venir.
Donde sea que estés, green eyes, esta es para tí.
pilotodelcielo
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada